Todos sabemos cuántos pasos hay,
compañeros, de la celda
hasta la sala aquella.
Si son veinte,
ya no te llevan al baño.
Si son cuarenticinco,
ya no pueden llevarte
a ejercicios.
Si pasaste los ochenta
y empiezas a subir
a tropezones y ciego
una escalera,
ay, si pasaste los ochenta,
no hay otro lugar
donde te pueden llevar,
no hay otro lugar,
no hay otro lugar,
ya no hay otro lugar.
Ariel Dorfman
